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¨Camino¨

viernes, 22 de mayo de 2015

Tema 11: El Ministerio de Música en las Asambleas de Oración



I. La experiencia de Jésed

Un elemento fundamental de Jésed como Ministerio de Música es que nuestro servicio a la Iglesia está arraigado en nuestra vida comunitaria y en nuestra actividad regular de dirigir la música de las asambleas de oración en nuestra comunidad.

La Comunidad Jésed tiene 25 años celebrando todas las semanas asambleas de oración: cada 2 semanas tenemos la asamblea general, con mas de 600 adultos, unos 200 jóvenes y alternadamente, cada 2 semanas tenemos las asambleas en grupos de 100, lo que permite conocerse mas y construir vínculos fraternos mas fuertes y profundos. Algunas veces tenemos asamblea con nuestros niños (unos 300). También celebramos la santa misa y tiempos de adoración al Santísimo Sacramento en algunas asambleas generales. Todo esto nos da sentido e identidad, para ser, en el corazón de la Iglesia, una gran familia de familias.

Todos estos elementos de vida comunitaria, junto con los campamentos para nuestros niños, nuestras misiones de matrimonios, solteros profesionistas, universitarios y adolescentes hacen que nuestra música sea muy familiar y comunitaria, y que como ministerio siempre estemos procurando llevar este mismo ambiente de oración comunitaria a nuestros conciertos, promoviendo la participación de la comunidad que asiste y la celebración por encima de una presentación virtuosa de talentos musicales. (que francamente, no tenemos muchos, todo es gracia de Dios).

Nos gusta sobre todo que la gente participe y cante con nosotros, y llevarlos a la presencia del Señor por medio de la oración y el canto es nuestra mayor alegría, es nuestra razón de ser.

II. ¿Por qué es importante la música en nuestras asambleas y celebraciones?

Primero que nada, debemos recordar que la idea de usar música en las reuniones y asambleas de las comunidades cristianas no es nueva, sino que viene desde la fundación misma de la Iglesia, como lo narra el Nuevo Testamento

En Hechos 2,41-47 nos cuenta la Palabra de Dios que después de Pentecostés, Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas.

Nos cuenta que “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones”, y que “todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno”.

Finalmente nos dice que Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

Mas adelante, San Pablo exhorta a los colosenses con estas palabras:

Col 3, 16-17: La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

Existen muchos testimonios históricos de nos demuestran que el canto siempre estuvo presente en la vida naciente de la Iglesia, y que TODO EL PUEBLO CANTABA.

El que todo el pueblo cante es algo fundamental del sentido comunitario de nuestras asambleas. No se trata de asambleas en donde los cristianos se reunían a escuchar “un concierto” o a oír cantar y tocar a unos cuantos virtuosos, sino de experiencias comunitarias donde el mismo pueblo iba cantando y creando cánticos inspirados, en un ambiente de apoyo fraterno, no de competencia, de show o de concurso.

Por eso las canciones mas hermosas que nos da el Señor son en las asambleas de oración, en medio de nuestro pueblo, un pueblo de reyes, sacerdotal, santo y consagrado para las alabanzas a Dios, como dice 1 Pedro 2, 9-10:

Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz, vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois el Pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora son compadecidos. 

Así pues, nuestra razón de ser es “anunciar las alabanzas de Dios”, para eso fuimos constituidos como Pueblo, y para eso nos reunimos en las asambleas. Y como sabemos, la mejor manera de anunciar las alabanzas es cantando y exultando a Dios con todo nuestro ser.

III. ¿Por qué alabamos y adoramos a Dios en las asambleas de oración? (Repaso de “La música en la alabanza y la adoración”, del Nivel Básico)

Demos un repaso de esa charla que vimos en el nivel básico:

Veíamos que la alabanza es la expresión jubilosa y exultante de amor a Dios. Cuando alabas a Dios, sueles hacerlo de pie, en voz alta, incluso levantando las manos, saltando o danzando. Vemos ejemplos de alabanza en los salmos 149 y 150: “Alabadle con tamboril y danza, con salterio y trompeta…” La alabanza es exterior, libre y celebrativa.

Solemos comenzamos nuestras asambleas de oración con Alabanza, y la música viene a ser como la campana que nos congrega a entrar al templo. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu, y la alabanza mueve a nuestro ser a entrar a la presencia de Dios. La alabanza atrae los sentidos exteriores a volverse hacia Dios. Como dice el Salmo 95,1-2: “Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación; con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos”.

Y la alabanza esta cargada de alegría y gratitud, como dice el Salmo 122:
¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!, ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!. Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía, a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.

Reunirnos a alabar a Dios también es reunirnos con nuestros hermanos y amigos, y juntos alabar a Dios. Como continúa el Salmo 122, 8: Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! 

Nuestra relación con Dios lleva un proceso natural de acercamiento.

Comenzamos por la alabanza = Levantar las manos, saltar, la danza, aplaudir, etcétera, el énfasis de la alabanza es la expresión externa y corporal del culto a Dios.

Meditación = La meditación de la palabra, la reflexión, la oración mental, etcétera: el énfasis de la meditación es la expresión mental del culto a Dios.

Adoración: El susurro del corazón que de recrea junto a Dios, el silencio, la contemplación… El énfasis de la adoración es el culto espiritual.

Así pasamos del cuerpo a la mente y luego de la mente al espíritu. Nos vamos como “adentrando” en Dios.

No podemos quedarnos solo en alabar a Dios en lo exterior, debemos profundizar mas y mas, como pasar de.los Atrios, el lugar Santo y finalmente el Santo de los Santos.

Somos “Guias de turistas del Templo”

Los músicos somos los “guías de turistas” en el caminar del pueblo hacia el interior del Templo de la Alabanza y la Adoración. Primero los invitamos a venir a los atrios, , pero no podemos dejarlos en los Atrios de la alabanza. Debemos de conducirlos, con los cantos, a entrar al lugar Santo, y luego, debemos llevarlos mas adentro, a la adoración. No debemos temerle al silencio de la adoración en nuestras asambleas.

Debemos ser guías muy respetuosos de este camino espiritual de la comunidad, escogiendo cuidadosamente los cantos para llevar a la asamblea al momento y “lugar” que debe estar viviendo.

IV. Consejos prácticos para el Ministerio de música en las asambleas

IV.1 Cantorales: Es muy importante que la comunidad tenga la letra de los cantos, y para ello necesitamos libros de cantos. Nuestros libros deben ser prácticos, de letra grande, con un índice, con los acordes de guitarra para los que tocan, y que todo mundo pueda tener libro de cantos. Antes de iniciar el canto, o durante los primeros acordes de introducción, conviene decir por el micrófono: “Canto Número Tal” para que la asamblea lo busque. Adicionalmente conviene proyectar la letra de los cantos con un proyector y una computadora o con acetatos. Algunas comunidades no llevan el cantoral a la asamblea, sino que solo usan el proyector y con eso tienen. De todos modos tienen libros de cantos para la oración en sus casas.

IV.2 Tiempo para instalación del sonido y oración: Si la asamblea inicia a las 10:30 a.m. debemos llegar desde las 9:30 a.m. para tener tiempo de instalar y probar el sonido, y para orar como ministerio de música antes de que inicie la asamblea. También debemos quedarnos al final para ayudar a desinstalar y recoger el sonido. Recuerda que el Ministerio de Música debe ser el primero en llegar, y muchas veces es el último en irse, de nuestras asambleas.

IV.3 Varios Equipos: Muchas veces conviene tener mas de un equipo del ministerio de música y así poder servir por turnos: Una asamblea toca un equipo y la siguiente el otro equipo. Esto permite varias cosas: (a) Ir capacitando a nuevos miembros y que tengan oportunidad de servir. (b) los miembros pueden participar de la asamblea libremente y “descansar” cuando no les toca servir, (c) Evitar el protagonismo y evitar llegar a la percepción de que Fulanito o Zutanito es indispensable. En Jésed, por ejemplo, tenemos 3 equipos, uno de ellos lo dirijo yo, y los otros los dirigen Rodrigo Carretero y Chuy Torres. Después de 25 años de servicio, es un alivio saber que nadie es indispensable en el servicio al Señor. También le da variedad al estilo de las asambleas. Por ejemplo, cuando es la Asamblea posterior al campamento de niños, toca el equipo de Rodrigo (Generación Jésed) que se saben muy bien los cantos para niños, y nos ponen a todos a brincar y a correr como niños.

IV.4 Miembros confiables y apropiados. Es muy importante que los miembros de la comunidad que sirvan en las Asambleas como parte del Ministerio de Múscia tengan los 3 requisitos básicos: Visión, Dones y Disponibilidad. Creo que ya mencionamos estos 3 requisitos en otra charla, pero vale la pena recordarlo: (a) Tener la Visión es tener la formación espiritual y comprensión de la naturaleza espiritual de nuestro servicio. Para ello conviene que la persona vaya recibiendo enseñanza y formación en el Ministerio de Musica. (b) Tener los dones es tener las habilidades que se requieren para la música: saber tocar bien, y/o saber cantar bien. (c) Tener la disponibilidad es, además de tener disposición, tener el tiempo para ejercer el servicio. Nadie puede servir bien si solo tiene 2 de estos 3 requisitos. Si alguien solo tiene 1 o 2 no conviene que sirva en las asambleas. Quizá puede pertenecer al Ministerio de Música y estar en “formación” pero NO CONVIENE que lo pongamos a servir, porque nos va a fallar en algo, y será fuente de frustración para la persona y para el ministerio.

IV.5 Hablar con el líder de la Asamblea
Antes de iniciar la asamblea conviene hablar con el líder que la va a dirigir para que nos diga que enseñanza va a haber, o en que línea va a ir. El líder nos dirá que es lo que el tiene en mente, o si va a haber algo especial ese día, y así podremos preparar la selección de cantos con anticipación.

IV.6 No echar rollo (no hablar demasiado)
Algunos hermanos hablan antes de iniciar el canto, animando a la asamblea a tal o cual cosa. Yo no lo hago, porque siento que ese es el rol del líder de la asamblea. Claro todo depende de las circunstancias y de la comunidad en la que participas. En todo caso, si quieres decir algo antes de iniciar un canto, que tu participación sea breve, y centrada en impulsar a la Asamblea a la presencia de Dios.

IV.7 El Ministerio de Música debe participar de la Asamblea
Es importante que no hagamos distinciones entre nosotros y el resto de la comunidad. Somos ante todo, miembros de la comunidad y debemos participar en la Asamblea. Si todo mundo se pone de rodillas y pide perdón a Dios, nosotros debemos también ponernos de rodillas y pedir perdón. Así como el coro DEBE pasar a comulgar en la misa, así también en las asambleas debemos participar de todo. Si los padres van a orar por sus hijos, eso mismo deben hacer los miembros del ministerio de Música, aunque se quede tocando solo uno o dos.
A veces la tentación es de diferenciarnos de la comunidad porque “estamos sirviendo”, y ciertamente nuestro servicio nos exige cierta diferenciación (llegar mas temprano, irnos mas tarde, no distraernos, no salirnos) pero JAMAS debe ser motivo de “privilegios” o “beneficios”.

IV.8 Ubicación
Conviene ubicar al Ministerio de Música en un sitio en el que pueda haber contacto visual entre el líder de la asamblea y el líder del ministerio, para que puedan darle mas fluidez a la asamblea. Otro elemento a considerar para encontrar la ubicación óptima es el equipo de sonido. Si el equipo de sonido lo permite, deberíamos colocar al ministerio a un lado o frente a frente con el líder de la asamblea. A veces esto no es posible, y entonces nos colocamos en donde sea mejor para la sonorización, pero procurando conseguir el contacto visual con el líder de la asamblea.

V. Servir en Amor

Servir en las asambleas de una comunidad siempre tiene sus momentos difíciles, puede haber incomprensión, malos entendidos, fallas y llamadas de atención cuando cometamos errores. Después de algún tiempo, servir regularmente en las asambleas puede volverse tedioso y pesado. Siempre debemos tener en cuenta el amor, como dice San Pablo, en Colosenses 3, 12 a 17:

Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.

Estas palabras de San Pablo presiden a las que veíamos al inicio de la charla:

La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

Recuerdo muy bien que en la primera Asamblea de Jésed en que me tocó participar como líder del Ministerio de Música yo me había fracturado un brazo, y no pude tocar la guitarra. Como guitarrista que soy, yo no podía concebir dirigir la música en una asamblea sin tener una guitarra en mis manos, pero ese día el Señor me mostró que eso no era indispensable. También recuerdo que recién entrado a la comunidad, David Mijares era el líder del Ministerio. Yo quería entrar de inmediato pero “por alguna razón” no me lo permitían. Y es que NO TENIA LA VISION! Yo quería tocar porque me gusta tocar, y toco bien, tenia disposición, disponibilidad, tenía dones y habilidades, pero David sabía que si me ponía a tocar me iba a olvidar de ORAR!

Había estado tratando de entrar mucho tiempo, (6 meses, que se me hicieron eternos!) y me permitieron entrar cuando vieron que ya no me aferraba tanto a ello, y que estaba orando y aprendiendo. Y luego, cuando me fracturé el brazo, y no pude tocar, fue cuando David dijo que estaba listo para dirigir el Ministerio de Música. Ese día el Señor me dio una buena lección: La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón. 1 Sam 16,7

Amen

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