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viernes, 22 de mayo de 2015

Tema 11: El Ministerio de Música en las Asambleas de Oración



I. La experiencia de Jésed

Un elemento fundamental de Jésed como Ministerio de Música es que nuestro servicio a la Iglesia está arraigado en nuestra vida comunitaria y en nuestra actividad regular de dirigir la música de las asambleas de oración en nuestra comunidad.

La Comunidad Jésed tiene 25 años celebrando todas las semanas asambleas de oración: cada 2 semanas tenemos la asamblea general, con mas de 600 adultos, unos 200 jóvenes y alternadamente, cada 2 semanas tenemos las asambleas en grupos de 100, lo que permite conocerse mas y construir vínculos fraternos mas fuertes y profundos. Algunas veces tenemos asamblea con nuestros niños (unos 300). También celebramos la santa misa y tiempos de adoración al Santísimo Sacramento en algunas asambleas generales. Todo esto nos da sentido e identidad, para ser, en el corazón de la Iglesia, una gran familia de familias.

Todos estos elementos de vida comunitaria, junto con los campamentos para nuestros niños, nuestras misiones de matrimonios, solteros profesionistas, universitarios y adolescentes hacen que nuestra música sea muy familiar y comunitaria, y que como ministerio siempre estemos procurando llevar este mismo ambiente de oración comunitaria a nuestros conciertos, promoviendo la participación de la comunidad que asiste y la celebración por encima de una presentación virtuosa de talentos musicales. (que francamente, no tenemos muchos, todo es gracia de Dios).

Nos gusta sobre todo que la gente participe y cante con nosotros, y llevarlos a la presencia del Señor por medio de la oración y el canto es nuestra mayor alegría, es nuestra razón de ser.

II. ¿Por qué es importante la música en nuestras asambleas y celebraciones?

Primero que nada, debemos recordar que la idea de usar música en las reuniones y asambleas de las comunidades cristianas no es nueva, sino que viene desde la fundación misma de la Iglesia, como lo narra el Nuevo Testamento

En Hechos 2,41-47 nos cuenta la Palabra de Dios que después de Pentecostés, Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas.

Nos cuenta que “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones”, y que “todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno”.

Finalmente nos dice que Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

Mas adelante, San Pablo exhorta a los colosenses con estas palabras:

Col 3, 16-17: La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

Existen muchos testimonios históricos de nos demuestran que el canto siempre estuvo presente en la vida naciente de la Iglesia, y que TODO EL PUEBLO CANTABA.

El que todo el pueblo cante es algo fundamental del sentido comunitario de nuestras asambleas. No se trata de asambleas en donde los cristianos se reunían a escuchar “un concierto” o a oír cantar y tocar a unos cuantos virtuosos, sino de experiencias comunitarias donde el mismo pueblo iba cantando y creando cánticos inspirados, en un ambiente de apoyo fraterno, no de competencia, de show o de concurso.

Por eso las canciones mas hermosas que nos da el Señor son en las asambleas de oración, en medio de nuestro pueblo, un pueblo de reyes, sacerdotal, santo y consagrado para las alabanzas a Dios, como dice 1 Pedro 2, 9-10:

Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz, vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois el Pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora son compadecidos. 

Así pues, nuestra razón de ser es “anunciar las alabanzas de Dios”, para eso fuimos constituidos como Pueblo, y para eso nos reunimos en las asambleas. Y como sabemos, la mejor manera de anunciar las alabanzas es cantando y exultando a Dios con todo nuestro ser.

III. ¿Por qué alabamos y adoramos a Dios en las asambleas de oración? (Repaso de “La música en la alabanza y la adoración”, del Nivel Básico)

Demos un repaso de esa charla que vimos en el nivel básico:

Veíamos que la alabanza es la expresión jubilosa y exultante de amor a Dios. Cuando alabas a Dios, sueles hacerlo de pie, en voz alta, incluso levantando las manos, saltando o danzando. Vemos ejemplos de alabanza en los salmos 149 y 150: “Alabadle con tamboril y danza, con salterio y trompeta…” La alabanza es exterior, libre y celebrativa.

Solemos comenzamos nuestras asambleas de oración con Alabanza, y la música viene a ser como la campana que nos congrega a entrar al templo. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu, y la alabanza mueve a nuestro ser a entrar a la presencia de Dios. La alabanza atrae los sentidos exteriores a volverse hacia Dios. Como dice el Salmo 95,1-2: “Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación; con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos”.

Y la alabanza esta cargada de alegría y gratitud, como dice el Salmo 122:
¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!, ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!. Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía, a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.

Reunirnos a alabar a Dios también es reunirnos con nuestros hermanos y amigos, y juntos alabar a Dios. Como continúa el Salmo 122, 8: Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! 

Nuestra relación con Dios lleva un proceso natural de acercamiento.

Comenzamos por la alabanza = Levantar las manos, saltar, la danza, aplaudir, etcétera, el énfasis de la alabanza es la expresión externa y corporal del culto a Dios.

Meditación = La meditación de la palabra, la reflexión, la oración mental, etcétera: el énfasis de la meditación es la expresión mental del culto a Dios.

Adoración: El susurro del corazón que de recrea junto a Dios, el silencio, la contemplación… El énfasis de la adoración es el culto espiritual.

Así pasamos del cuerpo a la mente y luego de la mente al espíritu. Nos vamos como “adentrando” en Dios.

No podemos quedarnos solo en alabar a Dios en lo exterior, debemos profundizar mas y mas, como pasar de.los Atrios, el lugar Santo y finalmente el Santo de los Santos.

Somos “Guias de turistas del Templo”

Los músicos somos los “guías de turistas” en el caminar del pueblo hacia el interior del Templo de la Alabanza y la Adoración. Primero los invitamos a venir a los atrios, , pero no podemos dejarlos en los Atrios de la alabanza. Debemos de conducirlos, con los cantos, a entrar al lugar Santo, y luego, debemos llevarlos mas adentro, a la adoración. No debemos temerle al silencio de la adoración en nuestras asambleas.

Debemos ser guías muy respetuosos de este camino espiritual de la comunidad, escogiendo cuidadosamente los cantos para llevar a la asamblea al momento y “lugar” que debe estar viviendo.

IV. Consejos prácticos para el Ministerio de música en las asambleas

IV.1 Cantorales: Es muy importante que la comunidad tenga la letra de los cantos, y para ello necesitamos libros de cantos. Nuestros libros deben ser prácticos, de letra grande, con un índice, con los acordes de guitarra para los que tocan, y que todo mundo pueda tener libro de cantos. Antes de iniciar el canto, o durante los primeros acordes de introducción, conviene decir por el micrófono: “Canto Número Tal” para que la asamblea lo busque. Adicionalmente conviene proyectar la letra de los cantos con un proyector y una computadora o con acetatos. Algunas comunidades no llevan el cantoral a la asamblea, sino que solo usan el proyector y con eso tienen. De todos modos tienen libros de cantos para la oración en sus casas.

IV.2 Tiempo para instalación del sonido y oración: Si la asamblea inicia a las 10:30 a.m. debemos llegar desde las 9:30 a.m. para tener tiempo de instalar y probar el sonido, y para orar como ministerio de música antes de que inicie la asamblea. También debemos quedarnos al final para ayudar a desinstalar y recoger el sonido. Recuerda que el Ministerio de Música debe ser el primero en llegar, y muchas veces es el último en irse, de nuestras asambleas.

IV.3 Varios Equipos: Muchas veces conviene tener mas de un equipo del ministerio de música y así poder servir por turnos: Una asamblea toca un equipo y la siguiente el otro equipo. Esto permite varias cosas: (a) Ir capacitando a nuevos miembros y que tengan oportunidad de servir. (b) los miembros pueden participar de la asamblea libremente y “descansar” cuando no les toca servir, (c) Evitar el protagonismo y evitar llegar a la percepción de que Fulanito o Zutanito es indispensable. En Jésed, por ejemplo, tenemos 3 equipos, uno de ellos lo dirijo yo, y los otros los dirigen Rodrigo Carretero y Chuy Torres. Después de 25 años de servicio, es un alivio saber que nadie es indispensable en el servicio al Señor. También le da variedad al estilo de las asambleas. Por ejemplo, cuando es la Asamblea posterior al campamento de niños, toca el equipo de Rodrigo (Generación Jésed) que se saben muy bien los cantos para niños, y nos ponen a todos a brincar y a correr como niños.

IV.4 Miembros confiables y apropiados. Es muy importante que los miembros de la comunidad que sirvan en las Asambleas como parte del Ministerio de Múscia tengan los 3 requisitos básicos: Visión, Dones y Disponibilidad. Creo que ya mencionamos estos 3 requisitos en otra charla, pero vale la pena recordarlo: (a) Tener la Visión es tener la formación espiritual y comprensión de la naturaleza espiritual de nuestro servicio. Para ello conviene que la persona vaya recibiendo enseñanza y formación en el Ministerio de Musica. (b) Tener los dones es tener las habilidades que se requieren para la música: saber tocar bien, y/o saber cantar bien. (c) Tener la disponibilidad es, además de tener disposición, tener el tiempo para ejercer el servicio. Nadie puede servir bien si solo tiene 2 de estos 3 requisitos. Si alguien solo tiene 1 o 2 no conviene que sirva en las asambleas. Quizá puede pertenecer al Ministerio de Música y estar en “formación” pero NO CONVIENE que lo pongamos a servir, porque nos va a fallar en algo, y será fuente de frustración para la persona y para el ministerio.

IV.5 Hablar con el líder de la Asamblea
Antes de iniciar la asamblea conviene hablar con el líder que la va a dirigir para que nos diga que enseñanza va a haber, o en que línea va a ir. El líder nos dirá que es lo que el tiene en mente, o si va a haber algo especial ese día, y así podremos preparar la selección de cantos con anticipación.

IV.6 No echar rollo (no hablar demasiado)
Algunos hermanos hablan antes de iniciar el canto, animando a la asamblea a tal o cual cosa. Yo no lo hago, porque siento que ese es el rol del líder de la asamblea. Claro todo depende de las circunstancias y de la comunidad en la que participas. En todo caso, si quieres decir algo antes de iniciar un canto, que tu participación sea breve, y centrada en impulsar a la Asamblea a la presencia de Dios.

IV.7 El Ministerio de Música debe participar de la Asamblea
Es importante que no hagamos distinciones entre nosotros y el resto de la comunidad. Somos ante todo, miembros de la comunidad y debemos participar en la Asamblea. Si todo mundo se pone de rodillas y pide perdón a Dios, nosotros debemos también ponernos de rodillas y pedir perdón. Así como el coro DEBE pasar a comulgar en la misa, así también en las asambleas debemos participar de todo. Si los padres van a orar por sus hijos, eso mismo deben hacer los miembros del ministerio de Música, aunque se quede tocando solo uno o dos.
A veces la tentación es de diferenciarnos de la comunidad porque “estamos sirviendo”, y ciertamente nuestro servicio nos exige cierta diferenciación (llegar mas temprano, irnos mas tarde, no distraernos, no salirnos) pero JAMAS debe ser motivo de “privilegios” o “beneficios”.

IV.8 Ubicación
Conviene ubicar al Ministerio de Música en un sitio en el que pueda haber contacto visual entre el líder de la asamblea y el líder del ministerio, para que puedan darle mas fluidez a la asamblea. Otro elemento a considerar para encontrar la ubicación óptima es el equipo de sonido. Si el equipo de sonido lo permite, deberíamos colocar al ministerio a un lado o frente a frente con el líder de la asamblea. A veces esto no es posible, y entonces nos colocamos en donde sea mejor para la sonorización, pero procurando conseguir el contacto visual con el líder de la asamblea.

V. Servir en Amor

Servir en las asambleas de una comunidad siempre tiene sus momentos difíciles, puede haber incomprensión, malos entendidos, fallas y llamadas de atención cuando cometamos errores. Después de algún tiempo, servir regularmente en las asambleas puede volverse tedioso y pesado. Siempre debemos tener en cuenta el amor, como dice San Pablo, en Colosenses 3, 12 a 17:

Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.

Estas palabras de San Pablo presiden a las que veíamos al inicio de la charla:

La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

Recuerdo muy bien que en la primera Asamblea de Jésed en que me tocó participar como líder del Ministerio de Música yo me había fracturado un brazo, y no pude tocar la guitarra. Como guitarrista que soy, yo no podía concebir dirigir la música en una asamblea sin tener una guitarra en mis manos, pero ese día el Señor me mostró que eso no era indispensable. También recuerdo que recién entrado a la comunidad, David Mijares era el líder del Ministerio. Yo quería entrar de inmediato pero “por alguna razón” no me lo permitían. Y es que NO TENIA LA VISION! Yo quería tocar porque me gusta tocar, y toco bien, tenia disposición, disponibilidad, tenía dones y habilidades, pero David sabía que si me ponía a tocar me iba a olvidar de ORAR!

Había estado tratando de entrar mucho tiempo, (6 meses, que se me hicieron eternos!) y me permitieron entrar cuando vieron que ya no me aferraba tanto a ello, y que estaba orando y aprendiendo. Y luego, cuando me fracturé el brazo, y no pude tocar, fue cuando David dijo que estaba listo para dirigir el Ministerio de Música. Ese día el Señor me dio una buena lección: La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón. 1 Sam 16,7

Amen

Si tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente direccion:

jueves, 21 de mayo de 2015

Tema 10: Música y Liturgia III: La Música Sacra



Llegamos por fin a la charla que nos dispone a estudiar los Documentos de la Iglesia.

Recuerdo que al final de la charla de “La música al servicio de la Liturgia” puse un cuento que comienza diciendo: “Un día se encontraron un liturgista "muy tradicionalista" con un músico católico "de guitarrita"...

La historia va contraponiendo, de modo bastante exagerado, las actitudes y disposiciones del cantor, que se remite a la Biblia, con las del liturgista, que solo se remite a “los documentos”.

El final del cuento es el siguiente:

Dice el guitarrista:
“Tu si quieres sigue estudiando tus documentos, yo mientras voy a hacer lo que dice la Biblia. Ah! y te sugiero que ajustes los documentos para que se apeguen mas fielmente a lo que enseña la Palabra de Dios! Cuando tus documentos se ajusten más a la Biblia, entonces me regalas una copia y te prometo que los estudiaré.

El liturgista se quedo rascándose la cabeza y revisando sus notas y documentos, mientras que el guitarrista entraba al templo alegremente cantando y bailando, alabando a Dios.

Les confieso que yo siempre me he identificado mas con el guitarrista que con el liturgista, y supongo que también la mayoría de ustedes. (Jejeje) Pero como me dijo mi querido hermano Cesar Augusto Solórzano Ramos, de Colima:

Fede: Yo creo, con todo respeto, que incluir esa anécdota del guitarrista y el liturgista puede tener consecuencias desfavorables, pues como sabes, en nuestros días a muchos jóvenes de los coros no les interesa mucho leer normas o sugerencias para la música, y si estos jóvenes realizan su ministerio de forma pobre e indigna pareciera que les estas diciendo que continúen así entonces donde estará la gloria y el respeto a su padre y Señor?

Pues bien, Cesar Augusto tiene mucha razón, porque realmente los Documentos de la Iglesia, vistos en su contexto histórico y cultural, se apegan fielísimamente al espíritu de alabanza y honra a Dios que vemos en la Palabra de Dios, de modo que ha llegado el momento para junto con todos ustedes, CUMPLIR NUESTRA PROMESA DE ESTUDIAR LOS DOCUMENTOS.

No se trata de cualquier documento, sino de verdaderos tesoros de enseñanza que nos instruyen en el espíritu y la actitud de reverencia y amor de nuestro servicio como cantores.

Recuerden que en el cuento, ustedes y yo (el guitarrista) le dijimos claramente al liturgista de la anécdota “TE PROMETO QUE LOS ESTUDIARÉ”… de modo que vamos hacerlo!!!

Ahora bien, para hacerlo de manera adecuada es importante tomar algunas pautas que presento a continuación.

I. Como estudiar los documentos?

I.1 Actitud de Oración y respeto
Cuando leemos los escritos de los santos, lo hacemos comenzando con una oración, luego nos disponemos y entramos a leer imaginándonos que es ese santo quien personalmente nos habla y nos instruye. Hagamos lo mismo cada vez que vayamos a leer alguno de estos documentos, porque han sido escritos por hombres santos: (San) Juan Pablo II (el Grande), San Pió X, los Santos Padres Conciliares de Vaticano II, etcétera.
No debemos asumir una actitud criticona o rebelde hacia lo que nos dicen los documentos, porque sería ser criticones o rebeldes contra lo que nos dicen estos hombres tan santos.

I.2 Comprensión del contexto histórico
Debemos leerlos teniendo muy en cuenta el contexto histórico en que fueron escritos. Por ejemplo, los escritos del Papa San Pió X fueron escritos antes del Concilio Vaticano II, por lo que no tienen todavía incorporados los elementos de la renovación litúrgica del Concilio.

Al leerlos comprendiendo el contexto histórico, podremos descubrir su riqueza y el tesoro que representan, porque los criterios fundamentales de honor a Dios, amor, y de “tocar la mejor música” siempre aparecen.

I.3 Visión de Conjunto
Debemos leerlos también con visión de conjunto, es decir, no se trata de documentos aislados, sino que uno se construye por así decir, encima del anterior, para ir formando un cuerpo de enseñanza.

I.4 Dedicarle tiempo a cada uno
A cada documento hay que tratar de leerlo pausadamente, con calma, pero en lo posible tratar de leerlo completo y “digerirlo”. Debemos evitar la tentación de ir solo a buscar “que permite” o “que prohíbe” el documento en cuestión, y sobre todo pedirle a Dios que nos transmita la VISION ESPIRITUAL que contiene cada documento, para que forme nuestro criterio y nos de profundidad de comprensión del hermoso ministerio que tenemos en la música litúrgica.

II. Los documentos

Al empezar a buscar diversas fuentes para tener ejemplares en archivo electrónico, me encontré con un magnifico compendio que realizó nuestro hermano Luís Fernández, de la 2° Comunidad Neocatecumenal en la Parroquia Santa Catalina Labouré, en Madrid. Luis Fernández, cantor de la comunidad, ha venido recopilando los documentos “desde su juventud”, y nos hace una magnifica presentación de ellos. Además de los documentos oficiales ha incluido algunos excelentes de charlas de su comunidad, extractos de escritos y otras cosas que enriquecen muchísimo el compendio. Me he permitido separarlos en archivos diferentes para quienes no tienen una conexión de Internet muy rápida, y el INDICE viene abajo para poderlos accesar.

El compendio completo hecho por Luis, de 199 páginas, también lo pueden encontrar y bajar en la siguiente dirección: http://www.archimadrid.es/laboure/docs/Orientaciones.pdf
Dicho esto, hermanos, los dejo con Luis Fernández:

III. Presentación de Luis Fernández

Quisiera comenzar esta breve presentación con temblor, al considerarme indigno del don que he recibido del Señor en el Camino Neocatecumenal: ser cantor de la comunidad donde he vivido desde mi juventud la renovación de mi Bautismo. Un carisma purificado tras una intensa y necesaria noche oscura, que me llevó a tener presente, siempre que me pongo delante del atril, las palabras del rey David: “¿cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”. Cuántas veces mi guitarra me ha preservado de tantos peligros; me ha sacado de una crisis; me ha hecho llorar; me ha devuelto la alegría; me ha llevado a una intimidad más profunda con nuestro Señor Jesucristo. Si mi libro de cantos hablara podría desnudar mi intimidad como si de una confesión se tratara.

Posiblemente con muy poca intuición, pero con gran avidez por descubrir los tesoros de la música sagrada en la tradición de la Iglesia, he ido recopilando a lo largo de estos años una serie de documentos pontificios, desde San Pío X a Juan Pablo II, juntamente con algunos comentarios de los Santos Padres o de autores reconocidos como el Padre Farnés o Dietrich Bonhoeffer, y algunas catequesis y comentarios de los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández; todos ellos me han permitido iniciar este viaje de descubrimiento. Los he ido leyendo y releyendo una y otra vez; con gran alegría he sido alcanzado por las palabras contenidas ellos, repletas de sabiduría, llenas de intención y con una indescriptible unidad, como si de una misma fuente hubiesen salido las riquezas que encierran.

Como no citar la transmisión oral, impregnada del Espíritu Santo, que he ido recibiendo a través de mis catequistas en las distintas convivencias y pasos del camino. Cuantos regalos hemos recibido a través de la inspiración musical que el Señor ha suscitado tantas veces a Kiko Argüello poniendo música a un salmo, a una Palabra de la Escritura o a un poema de San Juan de la Cruz.

No es de extrañar que el Concilio Vaticano II, refiriéndose a la música sagrada proclamara su dignidad al dedicarle un capítulo entero en la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia afirmando que: “La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne”. Y la música sagrada en general, y su sensibilidad en particular, ha sido y sigue siendo hoy un medio a través del cual Dios se sirve para impregnar en el hombre su Amor; de esta forma penetra zonas profundas que solo el alma reconoce, manifestando el hombre con su respuesta, con el canto, el reconocimiento debido a su creador.

Cuando decidí unificarlos en un pequeño mamotreto de orientaciones para mi propia formación, apareció sobre mis manos este trabajo que tal vez pudiera ayudar a otros hermanos a valorar con más estima el servicio que hacemos en la Iglesia y en la comunidad; a conocer con mayor profundidad aquello que la Iglesia universal ha manifestado a través de los siglos como fundamental al respecto de la música sagrada. Es un elemento más que tal vez contribuya a nuestra formación; iluminar, si cabe, nuestra misión, que no es otra que ser un instrumento al servicio de la comunidad. Ser cantor no es un privilegio, no es un título, no es un puesto de honor en las asambleas; ni siquiera lo son nuestras virtudes para el canto. Solo la experiencia de la Fe que viene de la escucha constante de la Palabra, la Eucaristía y la vida de la Comunidad puede hacer que nuestra voz, nuestra música, esté afinada con los deseos del Padre que ama a todos los hombres y que desea que le conozcan. Ya decía San Basilio: “¡Oh sabio invento del Maestro, que ideó un arte para a la vez cantar y aprender cosas útiles; pues de esta forma los preceptos quedan impresos con más fuerza en el alma! En verdad, difícilmente permanece lo que se ha aprendido de mala gana: lo que por el contrario se ha recibido con gusto y suavidad, dura con más firmeza en nuestro espíritu”.

Como no reconocerse en las palabras de San Ambrosio: “Se canta el salmo y hasta los corazones de piedra se ablandan. Vemos llorar a los pecadores más obstinados, doblegarse a los más recalcitrantes”; como una exultación, como un eco, una vivencia, un testimonio vivo de su experiencia existencial, que no está distante de la nuestra. Estas páginas pretenden solo abrir una ventana a este tesoro; y queda mucho más por descubrir.

Con este espíritu podéis acercaros a estas páginas, que no requieren una lectura continuada; podéis leerlo en el orden que os resulte más atractivo y volver a su lectura cuando consideréis que os puede aportar ayuda a vuestras inquietudes.

Quisiera concluir con las palabras de Juan Pablo II en su mensaje dirigido a los artistas: “No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra”. Tal vez, con nuestro canto, podamos colaborar un poco a esta tarea.

Que nuestro servicio como cantores, como los últimos, ayude a los otros a recrear cada día la belleza que está encerrada en la liturgia de nuestra vida.

Luis Fernández
2ª Comunidad Neocatecumenal
Parroquia Santa Catalina Labouré – Madrid

Índice

Los documentos se encuentran en formato "PDF" por lo que solo podran ser accesados si tenemos instalado el Acrobat Reader. si aun no cuentas con el descarga la version gratuita dando un click aquí

1. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA SOBRE LA MÚSICA SAGRADA

1. Mensaje del Concilio Ecuménico Vaticano II dirigido a los Artistas incluido en elmensaje final del concilio dirigido a la Humanidad, 8 de Diciembre de 1965
2. Motu Proprio "Tra le Sollecitudini" de San Pío X sobre la Música Sagrada, 22 de Noviembre de 1903
3. Carta Apostólica "Divini cultus sanctitatem" de Pío XI sobre la Música Sagrada, 20 de diciembre de 1928
4. Instrucción del Papa Pío XII sobre la Música Sagrada, 25 de Diciembre de 1955
5. Instrucción "Musicam Sacram" de la Sagrada Congregación de Ritos y del Consilium sobre la música en la sagrada liturgia. Pablo VI, 5 de marzo de 1967
6. Constitución Apostólica "Laudis Canticum" de Pablo VI, 1 de Noviembre de 1970

2. EL MAGISTERIO DE JUAN PABLO II SOBRE EL ARTE, LA MÚSICA SAGRADA Y LA ORACIÓN DE LOS SALMOS

1.- Carta de Juan Pablo II a los Artistas, 4 de abril de 1999
2.- Discurso de Juan Pablo II a los participantes en el Congreso internacional de música, 27 de enero de 2001
3.- Los Salmos en la Tradición de la Iglesia, 28 de marzo de 2001
4.- La Liturgia de las Horas, oración de la Iglesia, 4 de abril de 2001
5.- La Liturgia de las Vísperas, 8 de octubre de 2003
6.- La estructura de las Vísperas, 15 de octubre de 2003
7.- Quirógrafo de Juan Pablo II sobre la música sacra en el centenario del Motu Proprio«Tra le sollecitudini», 22 de noviembre de 2003

3. LA MÚSICA SAGRADA

1.- Sobre la dignidad de la música sagrada, de la Constitución Pastoral "SACROSANCTUM CONCILIUM" del Concilio Ecuménico Vaticano II
2.- La música sagrada en el Catecismo de la Iglesia Católica
3.- Nota histórica sobre la Música Sagrada
4.- Nota histórica sobre el Canto Gregoriano
5.- Apuntes sobre Formación Musica

4. EL CARISMA DEL CANTOR AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

1.- El servicio de cantor en el Camino Neocatecumenal.Catequesis de Kiko Argüello en la II convivencia de cantores en Madrid, marzo 1978
2.- El Carisma del Salmista-Cantor. Apuntes de una catequesis de Kiko Argüello en la convivencia de cantores en Roma, el 16 marzo de 1980
3.- La vocación del Cantor en la tradición hebrea
4.- El espíritu de David, rey de Israel, vive por siempre
5.- Sobre la forma de cantar en la comunidad y de como hacer este servicio

5. SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE LOS SALMOS Y LA FORMA DE SALMODIAR

1.- Introducción al rezo de los salmos, de las "Moniciones y oraciones sálmicas" del Padre Farnés, Barcelona, 1978
2.- Carta de San Atanasio, arzobispo, a Marcelino sobre la interpretación de los salmos
3.- Algunos comentarios de los Padres de la Iglesia sobre la interpretación de los salmos y la forma de salmodiar

Si tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente direccion:

miércoles, 20 de mayo de 2015

Tema 9: Música y Liturgia II: Selección de cantos propios



“Como escoger cantos para la misa”

1. Porque debemos escoger bien los cantos para la Misa?

Imaginémonos que llegamos al cielo, y somos invitados a entrar al coro de los ángeles, los que se mencionan en el Apocalipsis cantando.

El Ángel director toma la batuta, y va a comenzar un canto delante del trono de Dios y del Cordero. Toda la creación expectante se prepara para escuchar el poderoso clamor que nos narra San Juan.
Pero de pronto a ti se te ocurre que esa frase de

“Digno es el Cordero Degollado, 
de recibir el poder la Gloria, 
la Fuerza y la Alabanza”

ya está muy trillada, y decides que es hora de introducir una variación “de tu propia inspiración” que, a ritmo de cumbia, dice mas o menos así:

“Pero que lindo 
es el borreguito 
que se lastimó, 
yo los invito a
felicitarlo,
a echarle porras
y huarachar

Insistes en que tu canción es mejor que la del Ángel director y exiges que se cante, porque “tu opinión es muy importante”, y porque “eres muy creativo”.

El Ángel director escucha tu creativa sugerencia… ¡Y te manda de inmediato a la otra sección, donde están los ángeles que se la pasan postrados y en silencio…!

Obviamente ni la letra ni el estilo musical propuestos eran APROPIADOS ni IDONEOS para la solemnidad del momento.

Cada vez que cantamos en la misa, sucede algo parecido: NOS UNIMOS AL CORO DE LOS ANGELES, y HUMILDEMENTE CANTAMOS CON ELLOS!!!

(Ojo: No son ellos los que se nos unen humildemente a nosotros, sino nosotros los que, humilde y reverentement nos unimos a ellos)

Por esta razón, los cantos deben ser APROPIADOS e IDONEOS, porque estamos entrando a una realidad espiritual gloriosa y profunda, y nuestro DEBER es buscar tocar la mejor música (Salmo 33,3) la mas idonea, la mas hermosa, para el Señor y en unión con la Esposa del Señor, que es la Iglesia.

Para determinar el valor de un canto en una celebración litúrgica debemos hacer un triple juicio: musical, litúrgico y pastoral.

2. EL JUICIO MUSICAL

La pregunta clave de este juicio es: “¿Es buena la música del canto, desde el punto de vista técnico, estético y expresivo?”

Este juicio es fundamental y de preferencia deben hacerlo los músicos competentes de nuestro coro o de la parroquia. Sólo la música artísticamente buena (“la mejor música” Sal. 33,3) será efectiva y apropiada para la misa. Si nos conformamos con lo barato, lo trivial, o con “la moda” de los cantos populares con el propósito de conseguir una «liturgia del momento» estaríamos degradando la liturgia.

En el Concilio Vaticano II, la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núms. 114 y 116 nos dice lo siguiente:

“Los músicos deben buscar y crear música de calidad para el culto, especialmente los nuevos arreglos musicales para los nuevos textos litúrgicos. Deben también realizar la investigación necesaria para hallar nuevos usos para lo mejor de la música antigua. Deben explorar el repertorio de la buena música usada en otras denominaciones religiosas. Deben hallar los medios prácticos de conservar y usar nuestra rica herencia de cantos y motetes latinos.”

Tambien es importante que, siendo buena la música, sea tambien “cantable”, bonita y accesible al pueblo. En la Declaración de 18 de abril de 1996 del comité de los Obispos sobre la Liturgia se nos dice:

«En los tiempos modernos la Iglesia ha reconocido consistentemente y admitido libremente el uso de diversos estilos de música como ayuda al culto litúrgico. Desde la promulgación de la Constitución sobre la liturgia y más especialmente desde la introducción de las lenguas vernáculas en la liturgia, ha surgido una necesidad más apremiante de composiciones musicales en idiomas que puedan ser cantadas por la congregación y así fomentar la participación en común.»

Por eso, como músicos tenemos el derecho y la obligación de insistir en que la música sea buena. Pero si bien toda la música litúrgica debe ser buena, no toda buena música es adecuada para la liturgia. El juicio musical es básico pero no decisivo. Quedan los juicios litúrgico y pastoral.

3. EL JUICIO LITÚRGICO

La naturaleza misma de la liturgia nos ayuda a determinar qué clase de música se pide, qué partes deben preferirse para cantar, y quién debe cantarlas en cada parte de la misa. A este respecto, puedes regresar a la charla anterior sobre “La misa y sus partes” para tener los elementos de juicio liturgico.

Requerimientos estructurales de la misa 
Imaginate que el canto de “Señor ten Piedad” lo tocas con toda una orquesta, y que el resto de los cantos de la misa los tocas solo con una guitarra. ¡Parecería que lo mas importante de toda la misa fue el “Señor ten Piedad”!!.

Para evitar eso, debemos realzar la parte mas importante de la misa con el mejor arreglo y con el canto mas rico posible. En otras palabras, la elección de las parles cantadas, el equilibrio entre ellas, y el estilo de arreglo musical que se use en cada parte deben reflejar la importancia relativa de las partes de la misa y la naturaleza de cada parte.

Requerimientos textuales 
La pregunta CLAVE del Juicio Liturgico para la selección de cantos es la siguiente:

¿Expresa e interpreta el texto liturgico correctamente y lo hace más comprensible? ¿Es respetada la forma del texto?

Al hacer estos juicios debemos tener presente las clases principales de textos: proclamaciones, aclamaciones salmos e himnos, y oraciones. Cada una tiene una función específica que debe ser acentuada por la música escogida para dicho texto.

Para la mayoría de las partes cantadas de la misa hay un texto litúrgico oficial aprobado. Tambien existen criterios para los textos que pueden reemplazar los cantos procesionales de la misa. En estos casos y en la selección de toda la música suplementaria, los textos «deben estar de acuerdo con la doctrina católica, más aún, deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fluentes litúrgicas»”

Requerimientos de Participación 
Llegamos a la parte central del juicio liturgico: Liturgia significa el “trabajo común” o sea el “servicio de todos”. Toda la asamblea debe participar en la liturgia según le corresponda. Y en esto el Concilio Vaticano II en la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 121 nos dice lo siguiente:
“En las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio, hará todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas”.

Es decir, no podemos ser “agentes libres” o elegir “democraticamente” cambiar o dejar de apegarnos a estas normas litúrgicas. En nuestro ministerio de música, como en el resto de los “oficios” dentro de la misa, debemos ser obedientes, haciendo “todo aquello” y “solo aquello” que nos corresponde por las normas. Una de las normas es quienes pueden y quienes deben participar en el canto. Véamos en seguida la participación de cada quien:

La congregación 
La música para la congregación debe estar dentro de la capacidad de ejecución de sus miembros; es decir, la congregación debe poder cantar, y debe sentirse cómoda y segura con lo que está cantando, a fin de realizar una buena celebración. Para ello, obviamente, necesitamos que puedan aprenderse o que se sepan ya los cantos. Uno de los elementos para escoger un canto respecto de otro será entonces, darle prioridad al canto que la congregación se sepa, y si no se lo sabe, repartir hojas para que se lo pueda aprender.

El cantor
Debemos escoger cantos que permitan al cantor dirigir adecuadamente a la asamblea al cantar. En la Declaración de 18 de abril de 1996 del comité de los Obispos sobre la Liturgia se nos dice:

“Procúrese, sobre todo allí donde no haya posibilidad de formar ni siquiera un coro pequeño, que haya al menos uno o dos cantores bien formados que puedan ejecutar algunos cantos más sencillos con participación del pueblo y dirigir y sostener oportunamente a los mismos fieles. Este cantor debe existir también, en las iglesias que cuentan con un coro, en previsión de las celebraciones en las que dicho coro no pueda intervenir y que, sin embargo, hayan de realizarse con alguna solemnidad y, por tanto, con canto.» «Aunque un cantor no puede realizar el servicio de culto de a misma manera que un coro, un cantor formado y competente puede realizar un importante ministerio conduciendo a la congregación en los cantos sagrados comunes y en los cantos responsoriales”

El coro
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 114 dice: 
«Foméntense diligentemente los coros con tal que toda la comunidad de los fieles pueda aportar la participación activa que le corresponde»

Es decir, que, siempre que se fomente la participación del pueblo, debemos formar buenos coros. Ahora bien, tambien podemos escoger cantos que sean “solo para cantarlos el coro", pero solo de conformidad con lo que marque la liturgia a este respecto. Es decir, hay cantos en que el pueblo DEBE CANTAR! Y otros en que no es necesario que cante. A este respecto tambien nos dice la Constitución Sacrosanctum Concilium lo siguiente:

«A veces el coro, dentro de la congregación de los fieles y como parte de ella, asumirá el papel del liderazgo, mientras que otras veces conservará su propio ministerio característico. Esto quiere decir que el coro dirigirá al pueblo en la oración cantada, alternando o reforzando el canto sagrado de la congregación, o realzándolo con la adición de una elaboración musical. Otras veces en el curso de la celebración litúrgica el coro solo cantará obras cuyas exigencias musicales requieren y retan su competencia.»

4. EL JUICIO PASTORAL

La pregunta clave del Juicio Pastoral es la siguiente: ¿Capacita la música en la celebración a esta comunidad para expresar su fe en este lugar, en esta época, en esta cultura?

Como vemos, el juicio pastoral toma como criterios el lugar, la cultura, la época, y a la comunidad misma que participa. En la selección de los cantos interviene el juicio de si son niños, jóvenes o adultos los que participan, si estamos en una ciudad o en un pueblo, si la gente tiene educación o no la tiene, si son de tal o cual país, etcetera. Es decir, si el canto se incultura o no adecuadamente a la realidad de la comunidad celebrante.

El juicio pastoral gobierna el uso y la función de cada elemento de la celebración. Idealmente este juicio lo hace el equipo o comité planificador de la parroquia, y no solamente el coro por separado. Es el juicio que debe hacerse en esta situación particular, en estas circunstancias concretas que está viviendo la comunidad. 
La Instrucción de la Congregación para el Culto divino, publicada el 5 de septiembre de 1970, alienta a las Conferencias Episcopales a considerar no solamente la compatibilidad de la música litúrgica con el tiempo y las circunstancias de la celebración, sino también “la situación de los fieles que habrán de emplearla. Por todos los medios deberá fomentarse el canto del pueblo, echando mano incluso de nuevas formas musicales que respondan a la índole de cada pueblo y al gusto actual”. El documento añade que la música y los instrumentos deben «estar de acuerdo con la dignidad y el carácter sagrado del lugar y del culto divino».

Conclusión:

Nosotros como músicos podemos juzgar que una cierta composición o estilo de composición es música buena, pero este juicio musical realmente no dice nada acerca de si esta música puede ser usada o no en una celebración litúrgica.

Todos los signos de la celebración liturgica, incluyendo la música, deben ser aceptados y recibidos por la comunidad celebrante como signos significativos para una experiencia de fe genuinamente humana, que les acerca de verdad a Cristo, y que les hace una vivencia de fe en la que participan, no como expectadores, sino como parte misma de la celebración. Por eso es tan importante tener, ademas del juicio musical, los juicios litúrgico y pastoral.

Como deciamos, el juicio pastoral puede ser auxiliado por la sensibilidad a las características culturales y sociales del pueblo que compone la congregación: su edad, cultura y educación. Estos factores influyen en la efectividad de los signos litúrgicos, incluyendo la música. Ningún conjunto de regulaciones por sí mismo logrará jamás una celebración verdaderamente pastoral de los ritos sacramentales. Tales regulaciones deben siempre ser aplicadas con una preocupación pastoral por la comunidad que celebra la misa.

Finalmente, a manera de resumen, puedes tomar en cuenta el siguiente guión para la selección de los cantos para la misa:

GUION PARA SELECCIONAR UN CANTO PARA LA MISA
Titulo:
Autor de letra:
Compositor de la musica:
Editorial:
Cantoral:

Juicio musical:

• ¿Esta la musica en consonancia con la celebracion?
• ¿Ayuda o distrae la musica?
• ¿Es cantable por la asamblea o solo por el coro?
• ¿Que ambiente provoca o evoca la musica del canto?
a) El tiempo (RITMO) es correcto para:
? Tiempo de canto.
? Momento celebrativo

b) La melodía.
? Tiene Intervalos cantables?
? Tiene la tesitura adecuada?
? Ayuda a la oración?

c) Acompañamiento-Armonía
? Las voces: son al unísono o polifonía?
? Los instrumentos: ¿Ayudan a cantar?, 
o ¿Sostienen el canto?, 
o ¿Tienen el volumen equilibrado?

d) Interpretación:
? ¿Rezan o cantan notas?
? ¿Dicen bien el texto?
? ¿Hay unidad, hay concordancia entre la melodía y el texto?
? ¿Hay expresión: fuertes, mezzofortes, pianos, andantes, moderatto, allegro…?

JUICIO LITURGICO:

• ¿Expresa el canto el texto liturgico de manera correcta y comprensible? 
• ¿Este canto da gloria y honra a Dios?
• ¿El canto está de acuerdo al tiempo litúrgico?
• Para qué celebración es? (eucaristia, bautismo, confirmaciones, matrimonios, etc.)
• ¿En qué momento concreto del rito que se celebra se cantará?
• ¿Debe o no la asamblea cantar este canto?
• Si el canto debe cantarlo la asamblea, ¿Puede realmente cantarlo?
• ¿es un texto litúrgico o no litúrgico? 
• ¿Tienen calidad poetica?
• ¿Tiene belleza?
• ¿Es un texto apropiado para el momento litúrgico?
• ¿Que quiere resaltar el texto?
• ¿Va el texto de acuerdo con la musica?

JUICIO PASTORAL:

• ¿El canto ayuda a esta comunidad para expresar su fe en este lugar, en esta época, en esta cultura?
• ¿Promueve este canto la santificación de la asamblea?
• ¿El canto está de acuerdo a la cultura, edad y educación de la asamblea?
• ¿La asamblea se sentirá identificada con este canto?
• ¿Fomenta este canto la participación de la asamblea y su compenetración con la celebración litúrgica?


Si tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente direccion:

martes, 19 de mayo de 2015

Tema 8: Música y Liturgia I: La misa y sus partes



¿Por qué cantamos en Misa?
Recuerdo hace unos meses una discusión sobre si podíamos o no celebrar la misa sin el canto. Era interesante ver que las posturas personales iban desde decir que la música es totalmente innecesaria hasta decir que era totalmente imprescindible. Seguramente no somos los únicos que tenemos estas dudas y opiniones, por lo que la Iglesia, muy sabiamente, nos enseña que es lo que hay que hacer.
Eso es lo que a mí me da tranquilidad: Cuando dos hermanitos tienen un diferendo de opinión, la mamá viene a poner las cosas en su lugar y a dar a cada quien lo que le corresponde.
Así pues, lo importante es ir mas allá de una opinión personal y ver cual es el plan de Dios y de la Iglesia para la música en la Misa.
Es por eso que en esta charla vamos a hacer muchas referencias a lo que enseñan los diferentes documentos de la Iglesia sobre el canto.
Es importante comenzar reflexionando que desde su fundación la Iglesia ha estado cantando en todas sus celebraciones. También en la Biblia (en el Apocalipsis) leemos que la Iglesia triunfante canta. Dice el Apocalipsis: “Y cantan un cántico nuevo diciendo: “Digno es el Cordero, que ha sido degollado…”. Yo no se si en la Iglesia purgante (la que esta en el Purgatorio) se cante también o no, pero no quisiera tener que irlo a averiguar. Prefiero unirme por medio del canto a la Iglesia triunfante.
Si alguien no quiere cantar, puede ir a la Iglesia purgante, a ver si allí puede estar un rato sin cantarle al Señor. (¡No se crean, es una broma!)
Algunas de las palabras, tonos, e instrumentos han cambiado a lo largo de la historia, pero desde la Resurrección de Cristo (y aún antes) aquellos que se reunían para la adoración a Dios estaban instruidos para cantar. Incluso Jesús cantaba, como nos lo cuenta el evangelio.
La Constitución de la Sagrada Liturgia nos dice cual es el valor de la música en la liturgia:
"La tradición musical de la Iglesia Universal es un tesoro de valor inestimable, mayor aún que cualquier otro arte. La razón principal de esta importancia consiste en que el canto sagrado esta muy apegado al texto, y forma una parte necesaria e integral de la liturgia solemne". (CSL #112).

La Instrucción General del Misal Romano (“IGMR”) también nos dice que el cantar es de gran importancia en la celebración de la Misa. ¿Por qué? Porque cantar nos hace parte de una oración comunitaria que es más antigua y extensa que nuestra propia oración. Es algo que debemos hacer juntos. Cuando cantamos juntos, oramos de una manera más fuerte. Además, como Iglesia Peregrina, nos unimos por medio del canto a la Iglesia Triunfante (en el cielo).
La IGMR dice lo siguiente: ".. deberá tenerse cuidado de que el canto del ministro y el pueblo no esté ausente en las celebraciones que ocurren en Domingo y los días festivos de obligación" (IGMR #40).
¿Qué partes de la Misa conviene cantar? Que partes son opcionales de cantar?
A veces no sabemos si hay que cantar absolutamente todo o cantar solo algunas partes de la misa. Para discernir, dependiendo de la situación, que partes conviene cantar, la Iglesia nos proporciona guías llamadas"solemnidades progresivas." Esto significa que algunas partes de la Misa son más importantes y significativas que otras y por lo tanto deben ser cantadas con preferencia.
A. Lo mas solemne:Las partes que DEBEN cantarse: La Iglesia nos dice que las siguientes partes son las mas importantes:
1. Aclamación del Evangelio (Aleluya) y
2. la Aclamación de la Oración Eucarística, que consta de 3:
a. Santo
b. Aclamación Memorial y (el que dice “Anunciamos tu muerte, proclamamos..”)
c. Gran Amén o Amén Solemne (después de “por Cristo con él y en él…”)

¿Por qué estas partes? Porque enfatizan las dos partes más importantes de la Misa: el Evangelio y la Oración Eucarística, y estas partes de la Misa nos revelan con sus palabras y sacramentos la presencia de Cristo. Estas aclamaciones deben ser cantadas en cada Misa (aún en días de semana). Los textos para estas aclamaciones están dados por la Iglesia y no deben ser cambiados.
Ojo: Dice el misal que si el Aleluya no puede cantarse se OMITE!! Allí tienes claro que el canto es necesario e integral!!
En la practica, muchas parroquias no cantan las aclamaciones 2.b y 2.c pero es muy importante que caminemos hacia lograr hacerlo!
B. Los Himnos Procesionales
En orden descendiente en solemnidad tenemos dos himnos procesionales que es muy importante cantar:

3. El Canto de Entrada y
4. El Canto de Comunión.

¿Porque son importantes? Porque el unir nuestras voces en el canto nos ayuda a experimentar comunión y unión uno con el otro y con Dios. El Canto de Entrada nos ayuda a convertirnos en comunidad, y el Canto de la Comunión expresa nuestra unión con Cristo y unos con otros a través de la unión de nuestras voces. La asamblea entera es llamada para cantar estos cantos en Domingos y días festivos de obligación.
C El Salmo Responsorial
Siguiendo en orden de solemnidad tenemos:
5. el Salmo Responsorial.
El cantar el Salmo Responsorial puede ser un reto tanto para los ministros de música como para la asamblea, porque el salmo cambia cada día. Para facilitar su canto la Iglesia proporciona la opción de un salmo por estación. Esto permite que la asamblea aprenda un salmo que puede ser cantado a lo largo de toda una estación litúrgica. El Salmo Responsorial deberá ser cantado los Domingos y en las liturgias de los días de guardar.
D. Los Cantos Ordinarios
Enseguida en la lista están los llamados “cantos ordinarios," que se llaman así porque en todas las misas estan presentes:

6. Kyrie Eleison/Señor ten Piedad,
7. Gloria/Gloria a Dios,
8. Oración del Señor (Padre Nuestro),
9. Agnus Dei/Cordero de Dios y
10. Profesión de Fe. (Credo)

Estos pueden ser o no cantados, dependiendo de la solemnidad de la Misa y de la naturaleza de la estación litúrgica. La profesión de Fe ya no suele cantarse, porque es muy largo y dificulta la participación de los fieles.
E. Cantos Suplementarios Opcionales:
Finalmente, tenemos cantos suplementarios:
11. Durante la preparación de las ofrendas (llamado “de Ofertorio”, pero que en realidad es “de ofrendas”)
12. El canto de oración después de la comunión.
13. El canto de salida, (que ya no forma parte de la Misa y no es de suyo “Liturgico”)
14. Las Antífonas: Antífona de entrada, antífona de comunión.

Estos deben ser considerados de menor solemnidad y pueden ser o no cantados.
Vamos ahora a repasar las partes de la misa y a comentar la finalidad de cada canto. Entre paréntesis se indica como esta la Asamblea:
P es Parados, S es Sentados y R es de Rodillas:
1. RITOS INICIALES
Entrada (P):
Mientras entra el sacerdote comienza el canto de entrada. El fin de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio litúrgico o de la fiesta. Se recomienda que el canto termine cuando el sacerdote llega a la Sede.
Saludo al altar y pueblo congregado (P)
Cuando llega, el sacerdote besa el altar. Terminando el canto de entrada, el sacerdote y la asamblea hacen la señal de la cruz . A continuación el sacerdote, por medio del saludo, manifiesta a la asamblea reunida la presencia del Señor.
Terminado el saludo, el sacerdote o el monitor puede hacer a los fieles una brevísima introducción sobre la misa del día. Después el sacerdote invita al Acto penitencial, que se realiza cuando toda la comunidad hace su confesión general termina con la conclusión del sacerdote.

Acto Penitencial (P)
El Acto Penitencial consiste en pedirle perdón al Señor por nuestros pecados. Hay 3 formas de Acto penitencial, y LAS 3 PUEDEN CANTARSE:
Forma 1: Es la mas común, se recita “Yo confieso, ante Dios todo poderoso, y ante Ustedes Hermanos…” y después de esta oración, se canta el “Señor, ten piedad”.
Forma 2: También puede cantarse o recitarse: Dice el solista o el sacerdote: “Tú que has venido a salvar a los pecadores…” y se contesta “Señor ten piedad”. , etcétera.
Forma 3: También puede cantarse: Dice “Muestranos Señor tu misericordia”… y se contesta “Y danos tu salvación..” Etcétera.
Si no se canta el “Señor, ten piedad”, al menos se recita.
Gloria (P)
Este es un antiquísimo y venerable himno con que la iglesia, congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al Cordero , y le presenta sus súplicas. Si no se canta, al menos lo han de recitar todos, o juntos o alternadamente. Si se canta el Gloria, es MUY IMPORTANTE que la letra no sea mutilada ni modificada respecto del texto litúrgico. No solo porque un canto dice “Gloria” en alguna parte ya puede considerarse un canto propio para esta parte de la misa.
Un criterio es que si el canto no dice al menos un 85 o 90% de toda la oración del Gloria tal como viene en el misal, no debe usarse para la misa. Puede usarse para otra cosa pero no para la misa.
Oración colecta (P)
El sacerdote invita al pueblo a orar; y todos, a una con el sacerdote, permanecen un rato en silencio. Luego, el sacerdote lee la oración que expresa la índole de la celebración; el pueblo la hace suya diciendo “amen.”
2. LITURGIA DE LA PALABRA
La Eucaristía es sacramento de toda la vida de Jesús. Mediante las Lecturas bíblicas nos acercamos a ella: su preparación ( 1º Lectura: Antiguo Testamento), desarrollo ( Evangelio) y consecuencias ( 2º Lectura: Nuevo Testamento). Formando parte de la misma Liturgia de la Palabra tenemos los Cantos interleccionales
Después de la 1º Lectura (S), sigue un Salmo Responsorial (S), que se toma del Leccionario. El salmista o cantor del salmo, desde el ambón o desde otro sitio oportuno, proclama las estrofas del salmo, mientras toda asamblea escucha è y además participa con su respuesta.
Es importante que quien proclama el salmo sea un miembro del CORO, aunque no lo cante, y además, debe salir del coro y pasar al ambón.
Otro criterio importante del Salmo cantado es que no debe ser un canto rítmico o métrico, sino Salmodiado, es decir, no debe ser un canto compuesto rítmicamente a partir del salmo en cuestión, sino una salmodia “cantilada”, esto es, con una formula melódica que se repite y que se aplica directamente a la letra del salmo que viene en el Leccionario.

A la 2º Lectura (S) sigue el Aleluya(P) u otro canto según las exigencias del tiempo litúrgico y
después viene la lectura del Evangelio (P).

Como ya vimos, si el Aleluya no se canta se omite, pero no se debe recitar.
Cuando es muy solemne la misa puede volverse a cantar el Aleluya al terminar la lectura del Evangelio, mientras el sacerdote regresa al altar y da a besar el Evangeliario al Obispo o al Presidente de la celebración.
Homilía (S)
Conviene que sea una explicación de las Lecturas, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo siempre el misterio que se celebra y las particulares necesidades de los oyentes.
Profesión de fe (P) o Credo
Con el Símbolo o Credo el Pueblo da su asentamiento y respuesta a la Palabra de Dios proclamada en las Lecturas y en Homilía, y trae su memoria, antes de empezar la celebración eucarística, la norma de su fe.
Como vimos antes, el Credo puede cantarse, pero no se acostumbra, porque es largo y difícil de enseñar a cantarlo a la Asamblea.

Oración universal (P)
En la oración universal u oración de los fieles, el Pueblo, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los hombres (Papa, Iglesia, Estado, necesidades....).La asamblea expresa su súplica o con una invocación común, que se pronuncia después de cada intención, o con una oración en silencio.
3. LITURGIA EUCARÍSTICA
Preparación de los dones (S)
Al comienzo de la Liturgia eucarística se llevan al altar los dones que se convertirán en el cuerpo y en la Sangre de Cristo: es de alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos fieles. Acompaña a esta procesión el “canto del ofertorio”, que se alarga por los menos hasta que los dones han sido colocados sobre el altar.
Debe tenerse cuidado en este último punto: Si el sacerdote termina de lavar sus manos, debemos terminar lo antes posible el “canto del Ofertorio”.
Plegaria eucarística (P)
Este el centro y el cúlmen de toda la celebración. Es una plegaria de acción de gracias y de consagración. El sentido de esta oración es que toda la congregación de fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.
Los principales elementos de que consta la Plegaría eucarística pueden distinguirse de esta manera:

a) Acción de gracias (que se expresa sobre todo en el Prefacio.
b) Santo: con esta aclamación toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales, canta o recita las alabanzas a Dios.
c) Epíclesis (R): con ella la Iglesia, por medio de determinadas invocaciones, implora el poder divino para que los dones que han presentado los hombres queden consagradas, es decir, se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para salvación de quienes la reciban.
d) Narración de la institución y consagración (R): en ella, con las palabras y gestos de Cristo, se realiza el sacrificio que él mismo instituyó en la última cena.
e) Anámnesis (P): Tambien llamada “Aclamación después de la Consagración”, con ella la Iglesia, al cumplir este encargo que, a través de los Apóstoles, recibió de Cristo Señor, realiza el memorial del mismo Cristo, recordando principalmente su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y la ascensión al cielo. En esta parte es donde la Asamblea responde, DE PREFERENCIA CANTANDO, con las palabras siguientes, dependiendo de la fórmula de Anámnesis (hay 3 diferentes) que haya usado el sacerdote:
1. «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección; ¡ven, Señor Jesús!»
2. «Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas».
3. «Por tu cruz y resurrección nos has salvado».
f) Oblación (P): la asamblea ofrece al Padre la víctima inmaculada, y con ella se ofrece cada uno de los participantes.
g) Intercesiones (P): con ellas se da a entender que la Eucaristía se celebra en comunión con toda la Iglesia, celeste y terrena, y que la oblación se hace por ella y por todos sus miembros, vivos y difuntos.
h) Doxología final (P): en ella se expresa la glorificación de Dios y se concluye y confirma con el amen del pueblo, llamado el “GRAN AMEN”, y que también debe ser cantado!!
Rito de la comunión
Ya que la celebración eucarística es un convite pascual, conviene que, según el encargo del Señor, su Cuerpo y su Sangre sean recibidos por los fieles, debidamente dispuestos, como alimento espiritual.
a) La oración dominical (P): se pide el pan de cada día, con lo que también se alude, para los cristianos, el pan eucarístico, y se implora el perdón de los pecados. El embolismo, que desarrolla la última petición, pide para todos los fieles la liberación del poder del mal.
b) El rito de la paz (P): con que los fieles imploran la paz y la unidad para la iglesia y para toda la familia humana y se expresan mutuamente la caridad antes de participar de un mismo pan. Existe la costumbre de cantar durante el rito de la paz, lo cual no está previsto en los documentos de la Iglesia. En todo caso el sacerdote es el que puede dar permiso para que así se haga, pero es MUY IMPORTANTE que no se revuelva este momento con el Cordero de Dios.
c) El gesto de la fracción del pan(P): realizado por Cristo en la última Cena, en los tiempos apostólicos fue el sirvió para denominar la integra acción eucarística. Significa que nosotros, que somos muchos, en la comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo (1 Co 10,17)
d) Inmixión o mezcla (P): el celebrante deja caer una parte del pan consagrado en le cáliz [originariamente era un trozo del pan consagrado en otra comunidad el domingo anterior: signo de comunión entre las diversas comunidades cristianas]
e) Mientras se hace la fracción del pan y la Inmixión, los cantores o un cantor cantan el Cordero de Dios: Esta invocación puede repetirse cuantas veces sea necesario para acompañar la fracción del pan. La última vez se acompañará con las palabras danos la paz. Para COMENZAR a cantar el Cordero de Dios, debemos fijarnos en el Sacerdote: Cuando el toma la patena t comienza la fracción es CUANDO HAY QUE COMENZAR a cantar el Cordero de Dios.
f) Preparación privada del sacerdote.
g) Luego, el Sacerdote muestra a los fieles el pan eucarístico.
h) Es muy de desear que los fieles participen del Cuerpo del Señor con pan consagrado en esa misma Misa. Comulgar es la mejor forma de participar del sacrificio que se celebra.
i) Mientras el sacerdote y los fieles reciben el Sacramento tiene lugar el canto de comunión, canto que debe expresar, por la unión de voces, la unión espiritual de quienes comulgan, demostrar, al mismo tiempo, la alegría del corazón y hacer más fraternal la procesión de los que van avanzando para recibir el Cuerpo de Cristo. Si no hay canto, se reza la antífona propuesta por la Misal.
Es importante que el canto de Comunión sea Cristocéntrico, es decir, que hable del encuentro con Cristo. No importa que sea una fiesta o solemnidad de cualquier otra cosa, nunca debe de sustituirse el canto de comunión por un canto que no sea Cristocéntrico.
j) Terminada la distribución de la comunión, el sacerdote y los fieles, si juzgan oportuno, pueden orar un rato recogidos. Si se prefiere, puede también cantar toda la asamblea un himno, un salmo o algún otro canto de alabanza. (Canto después de la Comunión)
k) En la oración después de la comunión, el sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace suya esta oración con la aclamación “Amén.”
4. RITO DE CONCLUSIÓN (P)
El rito final consta de saludo y bendición sacerdotal, y de la despedida, con la que se disuelve la asamblea, para que cada uno vuelva a sus honestos quehaceres alabando y bendiciendo al Señor.
Aquí puede cantarse un canto de salida, que como ya dijimos es opcional y no forma ya parte de la Misa. Suele aprovecharse para algún canto mariano, un canto de la fiesta o solemnidad que se celebra o algún otro canto rítmico y alegre basado en los salmos o de inspiración personal.

Si tienes dudas o comentarios de los temas escribe a la siguiente direccion:

lunes, 18 de mayo de 2015

Tema 7: Evangelizando con la música, conciertos



I. Visión Espiritual
I. Anécdota: Recuerdo cuando estaba en la India, por cuestiones de mi trabajo, y que Jésed Ministerio de Música solo había dado 2 conciertos, organizados por nosotros mismos. Habíamos participado en 3 o 4 concursos de la canción vocacional, obteniendo buenos lugares, habíamos también servido en el Encuentro Internacional de Sacerdotes, haciendo equipo con otros ministerios, pero nadie nos había invitado a dar ningún concierto, y yo sentía muchas dudas en mi corazón de si realmente Dios quería que nosotros “dieramos conciertos” o si Dios era solo un pretexto para un afán de sobresalir y pararnos en un escenario. Me venía a la mente aquella lectura de “Si tu mano te es ocasión de pecado córtatela” y pensaba si aquello de dar conciertos no era una cuestión de soberbia. Y estaba leyendo una biografía de San Juan Bosco, que de joven tocaba el violín y que un día lo rompe y no lo vuelve a tocar en su vida, porque no era acorde con su ministerio sacerdotal…
Recuerdo que me puse de rodillas y tome la guitarra por el mango, dispuesto a romperla contra el suelo y jamás volverla a tocar. Le dije al Señor: Señor, si la guitarra me es ocasión de soberbia, de afán de vanagloria, y tú no quieres que la toque, yo la rompo aquí mismo y no la vuelvo a tocar…. Hablame Señor… Señor? Señor?
No oí ninguna voz del cielo que me dijera “rompela” ni tampoco “no la rompas”… pero sentí en mi corazón que Dios tomaba mi ofrenda y mi disposición y que Él se encargaría de purificar mi corazón.
Semanas después, atropellaron a mi hijo Federico, y tuve que regresar de emergencia de la India a México. Dios salvó a mi hijo de una manera verdaderamente milagrosa; una bola que tenia en la cabeza por el golpe de la camioneta que lo atropelló le desapareció al llegar al hospital y los médicos no se explican que pasó. Yo le dije al Señor: “Señor, no has querido tomar la vida de mi hijo, toma la mía!!”. A los pocos días me llamó Martha Reyes para invitarnos al Festival Hosanna 94, y a la semana siguiente, el Obispo de Linares nos invitó a un encuentro de jóvenes, y luego a León, Acapulco… y en tan solo 6 meses dimos 19 conciertos, lo que para mí fue la respuesta de Dios a esa entrega que yo le había hecho, porque antes nadie nos había invitado a dar ningún concierto.
A partir de entonces, cada invitación es para mí un mandato, y es como si dijera: “Los deseos de la Iglesia son órdenes para mí”, no me es posible decir que no.
II. La Lámpara sobre la mesa
Jesús dijo a sus discípulos que una lámpara no se pone debajo de la mesa, sino sobre ella, para que alumbre toda la casa, y que así debemos ser nosotros: Somos luz del mundo y sal de la tierra, por lo que tenemos una vocación evangelizadora que podemos también realizar por medio de la música.
No todos los ministerios están llamados a “dar conciertos” como una parte regular de su servicio, pero todos estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe, y en ese sentido debemos estar abiertos y ser preactivos en servir al Señor por este medio. Yo creo que llegado el tiempo, tu ministerio puede descubrir si Dios le está llamando a un servicio en particular. Participar en concursos puede ser bueno para conocer y ser conocido, pero nuestro énfasis NUNCA debe estar en ganar concursos, sino en servir al Señor y a la Iglesia.
También en esta área debemos ser humildes y dóciles, pues existe el riesgo de querer llamara la atención, disfrazado de un “celo por el evangelio”. Es difícil que nuestras intenciones sean siempre 100% puras, Dios sabe que tenemos tentaciones de fama y éxito, pero no por eso estamos incapacitados para servirle a él.
Dentro de nuestro corazón se libra todos los días una batalla espiritual, en donde debemos hacer todo para que Dios venza a Satanás, para que en nuestro corazón el amor venza al egoísmo, la luz y la verdad venzan a las tinieblas y a la mentira. Dios quiere instrumentos puros para derramar su gracia sobre su pueblo, y además, para poder brillar con la luz de Dios hay que arder con el amor de Dios, de lo contrario será un “fuego fatuo”, una bengala efímera de fuego artificial, que además se destruye y ya no sirve.
III. Oración
Nadie puede dar lo que no tiene, y por eso, si hemos de dar un concierto para hablar de Dios debemos orar, impregnarnos de Dios. Orar antes, durante y al final del concierto. Orar e invitar a orar a quienes asisten al concierto. La oración es el aspecto de preparación mas importante para un concierto, y sin oración el concierto estará vacío.
Los invito ahora a que oremos por nuestros conciertos católicos. Cuando leas esta charla, posiblemente algunos hermanos músicos están preparandose o estan dando un concierto.
“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amen: Señor, te pedimos que unjas nuestras voces e instrumentos, que toques los corazones de todos los que van a escuchar nuestros conciertos, que dispongas tú sus corazones para recibir tu palabra en los cantos que vamos a entonar en ellos. Utilízanos como instrumentos en tus manos, tócanos y que podamos resonar en tu templo espiritual. A los que están lejos de ti, que nuestros conciertos les acerquen mas y mas a un encuentro contigo, y a los que están cerca de ti, que nuestros conciertos enciendan en sus corazones un mayor fervor y que les lleve mas profundamente a entregarse a ti…
Por Cristo, Nuestro Señor, … Amén
Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros
Recuerda que es muy importante que durante el concierto también estés orando o en una actitud orante, porque toda la gracia y la unción de Dios nos viene porque estamos en esa disposición de oración. Cuando estamos en el concierto, nos “concertamos”, es decir, nos reunimos con otros hermanos y hermanas para cantarle al Señor, (de alli viene la palabra concierto: concertar). Y también nos unimos a los ángeles y santos en el cielo, a miles y miles de millones que le alaban y que cantan en presencia del Señor.
IV El mensaje
Algo muy importante es que el mensaje y el lenguaje musical del concierto esté orientado a tocar los corazones de quienes escuchan. Para eso es necesario ver que personas vienen al concierto: Son muchos jóvenes? Son consagrados? Ya han recibido el Kerigma? Son cristianos comprometidos o no? Cual es su trasfondo cultural? Que tipo de música les gusta y desearían escuchar?
En función de eso es la selección de cantos y los estilos musicales que vamos a escoger, así como el tono de nuestras intervenciones habladas. Es importante que no seamos muy “rolleros” y que queramos hablar demasiado, sino que debemos dejar que el mensaje de los cantos sea una parte importante del concierto, sobre todo si nuestros cantos están inspirados en la palabra de Dios.
A veces las personas esperan algo de la música y nosotros debemos llevarles mas adentro, mas allá de lo que ellos esperan o de lo que preferirían. Por ejemplo, vas a un evento de jóvenes, y ellos solo quieren que los pongas a bailar:
“Cuando el reloj marca la UNA, las calaveras salen de su tumba,
chumbalacachumbala cachumbalá, chumbalacachumbalacachumbalá,
Cuando el reloj marca las DOS, las calaveras miran su reloj,
chumbalacachumbala cachumbalá, chumbalacachumbalacachumbalá,
Cuando el reloj marca las TRES…

Y de hecho estas calaveras siguen hasta el mediodía, (las DOCE) y luego vuelven a comenzar… Todos los jóvenes están muy animados y empiezan a gritarte muy contentos: “Las Calaveras, las calaveras”…
Pero esto no es lo que el Señor quiere que tú les digas a los jóvenes, el Señor quiere que los confrontes y les digas que ellos son profetas, y eso quizá NO es lo que ellos quieren oir!!
A quien vas a hacer caso: al Señor o a las calaveras chumbalacachumba?
Con mucha amabilidad, agarras y les dices algo que los lleve mar adentro, y luego les cantas Jeremías 1, y les hablas con la autoridad de la palabra de Dios. No se trata de que no haya momentos de “animación”, sino que todo el concierto debe ser Cristocéntrico, incluso la danza y los saltos, deben ser hechos en el Espíritu, no en la carne, y para ello tenemos que educar a nuestros hermanos que nos escuchan y decirles como Jesús: “No tengáis miedo”, y llevarlos mar adentro en la alabanza, en la adoración y en la reflexión de su vocación y de su radicalidad.
Una vez que las personas han respondido a Dios, una vez que han orado y entregado su vida y su vocación al Señor, una vez que Dios ha encendido en ellos el fuego del Espíritu, el fervor y la semilla ha quedado sembrada, puedes llevarlos de allí a la celebración gozosa, a la danza, a saltar y correr, pero todo ello como una respuesta de júbilo por esa entrega y esa oración, no como una pachanga de las calaveras.
Y que creen? … jejeje, Resulta que las calaveras no están invitadas a nuestro concierto, porque Cristo ya venció a la muerte!! Amén!!!

Visión Logística
V. La Comunicación efectiva
Cuando Jesús predicaba, se iba a un monte que tenía forma de un anfiteatro, porque quería que todos lo escucharan. En otra ocasión se subió a una barca, para poderse hacer oír. Jesús sabía que para poder transmitir el mensaje era necesario también ser escuchado con claridad.
Por eso nosotros también debemos asegurarnos que nuestra comunicación es efectiva, es decir, que todos los elementos que intervienen para dar el mensaje son favorables. Cuales son esos elementos?
• Elementos sonoros: El equipo de sonido, la música y las letras, el ruido exterior, etc…
• Elementos visuales: El escenario y la escenografía, la presencia escénica del grupo, las luces, etc…
• Elementos sensitivos: La comodidad de asientos, temperatura y humedad ambientales, disposición física del auditório, olores…
• Otros elementos: Cansancio o aburrimiento de la audiencia, hora del día, noticias del entorno.

Como ves, hay muchas cosas que pueden influir en la eficacia de la comunicación, y hay que tenerlas todas en cuenta. Recuerdo una vez que nos tocó dar un concierto en un auditorio muy bueno, pero fue después de una misa y de un retiro que habían durado todo el día. Empezamos a tocar casi a las 10:00 p.m. El sonido era excelente, el lugar tenía clima, las luces, todo perfecto…
La gente se empezó a salir, simplemente porque estaban cansados y porque tenían que llegar a sus casas. De 2,000 personas que había al comenzar solo quedaron 100 o menos!
Lo malo es que la gente se salía a “hurtadillas” en medio de las canciones y con una cara de “ya me tengo que ir, disculpen ustedes, con permiso…”.
Lo correcto hubiera sido hacer solo un canto de “oración de la noche” e invitar a la gente a retirarse con una bendición final del sacerdote. Luego, decir “los que gusten quedarse, habrá algunos cantos mas dentro de 5 minutos”.
Ahora vamos a hablar brevemente de los elementos citados arriba:
El Equipo de Sonido: Como se explica en las charlas de “Fundamentos de Sonorizacion”, este elemento es muy importante. Sobre todo hay que hacer prueba de sonido (“SoundCheck”) antes de empezar a cantar, para que el ingeniero pueda regular los volúmenes.
La Música y las Letras: Es importante que la música y las letras sean entendibles para el público. Es como dice San Pablo: Con los griegos me hice griego, con los romanos me hice romano, para alcanzarlos a todos para Cristo. Así nosotros, debemos escoger cantos que hablen en el lenguaje musical de quienes nos escuchen. Las letras deben ser entendibles, y es muy recomendable que la gente las pueda ir aprendiendo. De ser posible, conviene proyectarlas en la pared con una computadora y un proyector, para promover la participación.
Es conveniente que tengas una lista de cantos en un lugar visible, y que todos los miembros del grupo sepan cual es el orden de los cantos que se van a entonar y en cuales de ellos habrá presentación o predicación. No conviene hablar antes de todos y cada uno de los cantos, porque se vuelve muy pesado, conviene hablar cada dos o tres cantos, y quizá que no hable uno solo sino que se turnen para presentar cada quien un grupo de cantos.
También es importante tener la flexibilidad de cambiar los cantos a entonar en medio del concierto, si el líder siente que Dios le inspira a meter algún otro canto, o si se ve una circunstancia en la gente que amerita un cambio. No debemos ser rígidos o acartonados en la lista de cantos a entonar.
Conviene hacer la selección de los cantos una vez que hemos “tomado el pulso” de la audiencia; esto es: ya que sabemos que tipo de gente viene al concierto y cual es su situación, si están cansados o frescos, si son jóvenes comprometidos o personas mayores, etc…
Esta elección puede hacerse incluso en la oración previa antes de subir al escenario, pero deben Ustedes hacer 2 o 3 copias de la lista de cantos, con LETRA GRANDE, y ponerlas en un lugar visible, por ejemplo, en el suelo o en un atril.
El Ruido Exterior: A veces nos invitan a tocar en una kermesse parroquial, y mientras estas hablando o cantando puedes oír la música y el ruido de la kermesse. Es importante decir a los organizadores que eviten este tipo de situaciones donde hay mucho ruido exterior, tocando de preferencia en el interior del templo y no al lado de la rueda de la fortuna o de la lotería. Recuerdo una vez que nos invitaron, y cuando estaba predicando entre dos cantos sucedió algo muy cómico: Había un juego de lotería al lado nuestro, de modo que se escuchaba algo así:
- “Cristo te ama, y quiere que tú también lo ames a él”
- “!!El diablito!!!
- El Señor venció al pecado y a la muerte!
- “!!El barril!!!”
- Entregale tu vida al Señor…”
- “!!La Calavera!!!

Claro que la gente se distraía y no podía poner atención!!
Escenario y Escenografía (e iluminación):
Es importante que el escenario sea visualmente atractivo, es decir, que sea digno, limpio, bien iluminado, y que tenga símbolos y emblemas que transmiten el mensaje del Señor.
Si la gente no te ve es difícil que te ponga atención, y por eso debes ponerte en un lugar visible del escenario, no detrás de las flores. A veces por “falsa humildad” queremos escondernos en una parte no visible del escenario, pero eso no es correcto. Recuerda que “el día de la fiesta, el mas solemne, Jesús, puesto en pie gritó con fuerte voz: “El que tenga sed que venga a mí…” Yo estoy seguro que Jesús se puso de pié en un lugar muy visible del Templo, donde todos lo pudieran ver, porque lo que tenía que decir era muy importante.
Nosotros nos ponemos en un lugar visible del escenario, no porque seamos importantes, sino porque el mensaje que tenemos que dar es MUY importante, y nosotros solo somos mensajeros, heraldos del Rey, pero tenemos el mandato de decirles a todos el mensaje y que todos lo escuchen, para lo cual debemos captar su atención.
Respecto a la iluminación, debe ser buena, suficiente, colorida pero discreta y útil para el mensaje, al servicio del mensaje y no del mensajero: Debemos evitar luces estrambóticas que mareen a la gente, o muy sofisticadas y complejas.
Si hay un sistema de pantallas, debemos evitar que las cámaras hagan muchos “close ups” de nuestra persona en las pantallas, mas bien debemos pedirles que proyecten imágenes relacionadas con el mensaje: por ejemplo, partes de películas de Cristo, o de los santos, paisajes, lecturas de la biblia, imágenes del Santísimo, etc…
Presencia escénica del Grupo
Recuerdo que en la clausura de las Olimpiadas subieron unos cantantes muy expresivos. Uno de ellos en especial, se puso a correr hacia atrás dando grandes saltos, y luego pas!! Que se cae!
Obviamente estaba tratando de tener una gran “presencia escénica” y le resultó contraproducente… después de eso siguió cantando, pero ya mas mesurado en sus saltos.
Nosotros debemos estar en el escenario con una actitud de oración y a la vez involucrando todo nuestro cuerpo en el mensaje orante que estamos transmitiendo. No se vale quedarse parado con la cara crispada por los nervios, o los puños cerrados. O los brazos cruzados, porque la gente recibe eso como parte del mensaje, y percibe nerviosismo, tensión, preocupación, etc... Cuando estamos en el escenario, no solo nuestra voz sino todo nuestro cuerpo transmite el mensaje: Postura, gestos, miradas, las manos, los pies, y hasta la ropa!
Es muy importante que todo transmita amor, alegría, devoción y oración. Usa las manos, levántalas cuando alabas, júntalas cuando adoras, cierra tus ojos y ponte a orar delante de la gente. Que no te de pena!!

Recuerda que todo nuestro cuerpo transmite la disposición del corazón. Recuerda que una de las virtudes del Salmista era la “agradable presencia” (véase la charla Las Virtudes del Salmista) y que también con nuestra disposición corporal alabamos al Señor y expresamos el gozo y la devoción.
Establece contacto visual con el público. Háblales a ellos, dirígete a ellos cuando digas palabras como “Alaben al Señor”. Utiliza tus manos, sin ser exagerado ni ampuloso en tus expresiones.
Recuerda: Cuando una persona está orando, se le nota. Cuando una persona pretende que esta orando, también se le nota. Y esto es especialmente cierto cuando está en un escenario. Por eso, sé auténtico y no seas un “actor”.
Elementos sensitivos: Cristo escogía lugares cómodos y frescos para predicar, y procuraba que la gente estuviera a gusto. En eso nosotros también debemos contribuir, y si notamos que hace mucho calor, o mucho frío, debemos tomar eso en cuenta en el concierto. Por ejemplo, hay cantos que se pueden danzar, y si hace mucho frío ayudan a que la gente tenga menos frio. Una vez dimos un concierto en Guadalupe y Calvo, Chihuahua, al aire libre, y estábamos a Cero °C . Lo que hicimos fue ponerle a los muchachos muchos cantos para bailar, y así estuvieron mas cómodos. Obviamente en un lugar muy caluroso hay que poner poquitos cantos para bailar, y quizá buscar que haya un receso para que la gente y el lugar se refresquen.
Otro elemento son las sillas y la disposición. Si el lugar es muy grande y la gente es poquita, invítalos a acercarse. Una vez un amigo dio un concierto en un auditorio grande y había muy pocas personas, quiza 15 o 20. Entró, y se sentó de espaldas al público, y empezó a cantar. Luego volteó y les dijo “Ah! Allí están, vénganse para acá, el concierto es de este lado”. Y la gente subió al escenario y el concierto lo hizo en un pequeño círculo a su alrededor.
Otros elementos: Si la gente está muy cansada de un largo evento, NO SEAS CRUEL! Dales oportunidad de retirarse sin que se sientan apenados: Invita a retirarse a todos aquellos que “ya se tienen que ir” y luego quédate con los que realmente quieren escucharte. Haz la oración de ir a dormir, y que reciban la bendición para el camino.
Otro aspecto importante son las noticias del entorno. Usa las noticias del entorno para sazonar tu conversación en el concierto. Dice San Pablo: Que su palabra sea amena, grata, sazonada con sal”.
Se refiere a esa cordialidad de que tu predicación sea amable, cercana y coloquial, no demasiado formal o rígida. Cuéntales algún chiste, has una comparación de la vida cristiana con los acontecimientos recientes. Por ejemplo, si ganó cierto equipo de futbol local y la gente está triste, puedes decirles que Cristo ya ganó el partido mas importante de la historia y que le metió un golazo al diablo. Y que lo mas importante es el amor de Dios.
Consejos Finales
Nunca olvides que Dios nos llama a ser instrumentos de su amor, mensajeros y testigos de su misericordia, y que de eso se trata un concierto: De transmitir el amor de Dios, de llevar a la gente a orar en su presencia por medio del canto y de que Dios les toque y les sane en sus corazones por medio de la música.
A veces conviene que invites a las personas al frente a hacer una oración de entrega a Cristo, a veces conviene que les animes a danzar, a veces necesitas guardar silencio y que Dios hable a los corazones. Todo eso lo dicta y lo impulsa el Espíritu, y para ello debes ser dócil y obediente a Él.
Nunca olvides que solo somos instrumentos en manos de Dios, Él es el que hace la obra,
Él es quien toca los corazones.

Acuérdate de calentar la voz (vocalizar) y tomar mucha agua antes del concierto. Cuando termine el concierto, no tomes agua fría! Toma agua al tiempo y cúbrete la garganta para que te dure muchos años.

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